Tu frustrómetro, ¿cómo anda?
Hablamos constantemente de la importancia del liderazgo, del espíritu emprendedor, de la capacidad de innovar o de ser un gran jugador de equipo. Sin embargo, muchas veces nos olvidamos de las habilidades silenciosas, con menos fanáticos y admiradores, pero que sostienen todas esas otras competencias más aspiracionales y deseadas. Claramente sería genial no enfrentar situaciones frustrantes, ahora bien, la vida dispuso otra cosa: la frustración forma parte de todo proceso. Frente a tanta incertidumbre te puedo dar una gran certeza: te vas a frustrar, y mucho. Entonces, cómo vas a gestionar esa frustración para construir tu tolerancia, y avanzar a pesar de eso.
Facto: no se construye liderazgo ni se logra un verdadero trabajo en equipo si primero no se cultiva la tolerancia a la frustración. Una competencia que no se le da el crédito necesario y que subyace a muchas de las competencias con más “épica”. Si nos fascina la historia de un emprendedor cuando nos cuenta los obstáculos que sorteó para que su idea pase a la acción, escuchemos ahí también toda la frustración que tuvo que gestionar para emprender. Y si hablamos de innovación, claramente la frustración es inherente a los procesos de innovación de resolución de problemas, de explorar alternativas y que algunas funcionen y otras no.
La tolerancia a la frustración no es algo que se tiene o no se tiene, es una habilidad que se cultiva, se ejercita y se aprende, se expande con la experiencia y se redefine su “ancho de banda y matices” a medida que aparecen nuevos proyectos, desafíos y contextos en nuestras carreras.
¿Tu frustrómetro cómo anda? ¿Cuánto mide tu ancho de banda de frustraciones? Contame — usando el modelo STAR— anécdotas, actividades, situaciones, donde apareció la frustración y cómo la gestionaste (o no).
En un momento donde se exalta la perfección, al mostrarse realidades editadas, el proceso de frustrarse para alcanzar los objetivos que nos propongamos se diluye. Cuando la expectativa es que todo salga perfecto, dejamos de encarar situaciones —como iniciar una búsqueda laboral o un próximo proyecto— simplemente porque no tenemos la certeza absoluta de que el resultado va a ser exitoso. Para aprovechar las oportunidades de desarrollo primero hay que estar dispuestos a frustrarse, y mucho.
Si buscas una conversación para calibrar tu tolerancia a la frustración*, desde Desarrollo Profesional te acompañamos y desafiamos para desbloquear tu próximo nivel profesional.
