Bajale el precio al trabajo ideal
Estas semanas tuvimos muchas charlas con personas de perfiles muy diversos y trabajos que, para muchos de los que estábamos escuchando, se ven ideales, aspiracionales.
Lo hermoso no fue solo escuchar qué hacen hoy, sino poder remontarnos a sus primeros pasos, y qué hicieron cuando se estaban graduando o poco después.
Y ahí apareció algo interesante: las respuestas eran menos “ideales”. Hablaron de trabajos a los que no volverían, pero de los cuales aprendieron mucho. De tipos de organizaciones que les permitieron estar expuestos a experiencias que hoy son el motor de ese trabajo “más ideal”, pero que en su momento, mientras lo transitaban, no dimensionaban todo lo que esa exposición les estaba dando. Surgieron historias que empezaron con trabajos bastante lejanos de la disciplina que se estudió, o así parecían, y sin embargo eran lugares de donde se rescataron personas, procesos y aprendizajes profundos que hoy les permiten hacer lo que hacen.
El trabajo ideal no existe. Solo existe el trabajo que se prueba, que se hace, que se ajusta, que se aprecia desde lo que nos enseña. Nos expone a situaciones a resolver, a conversaciones y procesos nuevos. Lugares donde ensayar, conocer gente, herramientas, formas de pensar, y hacer de esa experiencia una instancia más dentro de una trayectoria en construcción.
Ningún trabajo define toda tu trayectoria. El comienzo no es el destino.
Te invito a bajarle el precio al trabajo ideal y buscar un trabajo posible, un próximo capítulo de tu gran serie de “trayectoria laboral”.
Y antes de que lo pienses: no te estoy pidiendo que renuncies a ese ideal. Mantené tu sueño vigente y tus valores e intereses actualizados, esos van a ser tu guía para decidir un paso a la vez.
Si estás pensando en tu próximo paso, desde Desarrollo Profesional te acompañamos.
